FICHA
Pablo Pérez Palacio
El encuentro con la Violencia (III)
2015
Acrílico, spray sobre algodón
180 x 100 cm
La tensión necesaria 1
Fotografía: Andrés Ferrer
Expuesta (3 veces)
(CON)TEXTO
Apuntalar el vaci?o... resguardar la luz
(Una nota sobre La tensio?n necesaria de Pablo Pe?rez Palacio
Trabajar desde la tensio?n entre lo que significa una ausencia, su vaci?o, y lo que nos empuja a seguir adelante como seres vivos, colectivos, comunitarios, familiares, por ende sociales, es lo que argumenta la obra reciente del artista Pablo Pe?rez Palacio como punto de partida y de llegada.
Me resulta sintoma?tico que en el Arte Actual (o tal vez deberi?a decir el arte del u?ltimo lustro, post-Pandemia global) haya resurgido de manera natural cierto pan-humanismo existencialista como pensamiento filoso?fico de base, desde el que se construye un espacio de especulacio?n visual para explicarnos el mundo, no so?lo en lo formal, lo comunicacional, lo este?tico, lo bio-poli?tico; sino tambie?n, lo espiritual. Como si despue?s de que nuestras vidas estuviesen en peligro globalmente, la espiritualidad hubiese regresado a nuestras vidas, tal vez, por el miedo o el trauma?tico transito de la muerte.1
Para ello, algunos artistas se adentran en un camino narrativo de re-fabulaciones mitolo?gicas, muchas de ellas, de credos no monotei?stas, justo como si fuese un retornello sanador a los ancestrales y politei?stas cultos originarios, un camino que para muchos es decolonial, porque desafi?a las hegemoni?as monotei?stas patriarcales. Por otro camino, otros artistas tratan de adentrarse en los espacios ma?s esenciales y misteriosos donde la voz se hace un susurro abstracto, prefieren cuestionarse las razones estructurales de la fe, no representarla; ese es el camino que Pablo Pe?rez Palacio ha escogido para trazar una utopi?a arti?stica que conteste a las preguntas que como humano se hace a diario.
Este camino intimista del lenguaje abstracto, al menos, el de Pablo evita la parafernalia de los fuegos artificiales y sus efectismos y se levanta (o aplana) como espacio de recogimiento, rinco?n de contemplacio?n, templo ideal de la memoria pre-cognitiva, aquella de antes de que el logos nos dominase, antes de que nos gobernasen las ima?genes. Este es asi? un arte de olores, de atmosferas, de sensaciones, no de acciones. Como si quisieran provocar ma?s que un fetichismo burgue?s, un estado, una situacio?n.
1 Si bien el impacto de la muerte sigue siendo para el hombre occidental traumante, el no poder despedir a nuestros seres queridos en pleno confinamiento pande?mico debio? de causar grandes pesares psicolo?gicos.
Pero alejado de la performatividad de la vida cotidiana y sus ridi?culas puestas en escenas. Para alguien que estudio? escenografi?a y que vivio? y crecio? con un gran arquitecto, el espacio es algo que hay que apuntalar, adecuar, conquistar con molduras, rozamientos e insinuaciones. Encontrar do?nde radica la tensio?n que nos empuja a la luz y nos aleja de la sombra, o se pone la sombra y su vaci?o como abrigo y brilla adentro, es simplemente inventarse un remanso de paz. Una paz que se conquista centi?metro a centi?metros, despue?s de cada uno de nuestros lutos.
Y esa paz misteriosa Pablo parece que ya la conoce y aqui? tiene la generosidad de regala?rnosla.
2 notas al pie:
1 Seri?a fa?cil para mi, aproximarme a la obra de Pe?rez Palacio desde una relectura Post-Concreta del Arte Iberoamericano, pero el sentido personali?simo de Pablo, me aleja de esta visio?n, me parece imprecisa, cuando su acercamiento a lo geome?trico no viene de relecturas pre-hispa?nicas, ni de revisiones materialistas del objeto arte, sino de una metodologi?a mucho ma?s poe?tica, puede que literalmente estructural, porque su geometrizacio?n del espacio le nace como lo piensa un arquitecto o un ingeniero. Igual podri?amos intentar parentescos ideo-este?ticos con el Grupo de Ca?lculo de los setentas espan?oles, o con los tecnocra?ticos paisajes de Sarah Morris, Pablo Palazuelo -que tambie?n era arquitecto- si? podri?a pre-dibujar sus pasos... pero nada ma?s alejado de lo real, e?l va en otra direccio?n, una que lo conduce hacia si? mismo.
2 Otro dato curioso astrofi?sico, hemos descubierto relativamente reciente que eso que pensa?bamos y llama?bamos la Nada, resulta que era “Materia Oscura”, de la que nace la vida. A veces la ciencia resulta demasiado cercana al arte,creo.
Omar-Pascual Castillo
Comisario



































